Arenques y modernos

Companys,

Transcric una columna de M. Ángel Fernández per a ‘La Noticia’ de Huelva, publicada el gener de 1985.

“En un mesón de Trigueros, sirven a la clientela media hogaza de pan con aceite y sardinas embarricadas. En este tiempo de revival, en que se actualizan los significantes, extraídos del contexto de sus significados, vuelve la arenque, como en una confirmación que borra toda sospecha de necesidad. Pero hay más de gesto sancionador al ayer miserable que de actitud alimenticia lúdica en eso de comer pan con arenques para quienes hubieron de tenerlas en su dieta por estricta necesidad; para ellos, es como reiterar el pisotón en el cuello al enemigo vencido. Luego, esto tiene otras dimensiones para los modernos. Para los modernos, se ponen de moda las arenques, los criminales de Segarra y la ropa vieja de la abuela por idénticas motivaciones que se vuelve a fabricar el biscúter o que la gente de la jet society sale a merendar bocadillos de mortadela al campo; es la mutación de lo funcional a la categoría de fetiche; vivir como pobres sin serlo o vicio pequeñoburgués consistente en extraer la magia y el encanto de la miseria participando sólo [sic] de su plástica externa.

En la apoteosis de confusión que siguió a los -ismos artísticos, fue el feísmo como conclusión estética; ahora es lo cutre, la disociación de causas y efectos la que, dicen, aporta cierta magia. Será. Lo que es del todo cierto es que ahora se sabe de antemano que los mismos pies que se calzan unos criminales, pueden ser horma para unos yankos; que las vetas tintadas del cabello son puro ritual moderno, y no el resultado de secarse la pluma escolar que se mojaba en los tinteros de baquelita cuando no podía utilizarse el bolígrafo, y que los paladares que devoran arenques, conocen la degustación de otros manjares.

«Pero aquellas que aprendieron nuestros nombres, esas no volverán». Vamos, quiere uno pensar que no volverán. Mientras comemos arenques y poleás, calcemos alpargatas y vayamos con el pelo a la greña por pura vocación moderna, podremos decir que hemos vencido los hijos del agobio. A pesar de todo.”

El text és d’una recurrència brillant. Per molt que l’autor no ho sabés. Em quedo amb que tot torna. Però mai del tot igual. O almenys això és el que volem.

Sam

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